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Cultura y deportes
2018-04-05
Violencia en Relaciones Interpersonales
Cultura del buen trato contra la normalización de la violencia.
Por: Aurelio Pérez-Gómez
Fotografía: Jorge Estrada Ortíz
Comunicafi
Mtra. María del Carmen Martínez Maraver

La Coordinación de Programas de Atención Diferenciada para Alumnos (Copadi), presentó la conferencia Violencia en las Relaciones Interpersonales, impartida por la maestra María del Carmen Martínez Maraver, en el Auditorio Sotero Prieto el pasado 5 de abril.

El ingeniero José Hueso Casillas, coordinador de la Copadi, compartió la semblanza de la maestra en Psicología con especialidad en Psicología Clínica en Instituciones; actualmente se desempeña en la Dirección General de Atención a la Salud UNAM y en el Programa de Detección Temprana e Intervención Oportuna de Alumnos que Beben en Exceso de la Facultad de Medicina.

La maestra Martínez Maraver dijo que la violencia es el uso deliberado de la fuerza en dos modalidades: en grado de amenaza o de hecho (efectivo) en contra de uno mismo, de otra persona o grupo. "En términos generales se da dentro de una relación asimétrica, puede ser entre un superior y un subordinado, un hombre y una mujer, un adulto y un niño, y busca tener el control, someter al otro o quitarle el impulso de supervivencia".

Explicó que agresión es una respuesta innata ligada a la supervivencia de las especies, dado que nos impulsa a la acción, a defendernos de un ataque o a ponernos a salvo; muy diferente a la violencia, que según la Organización Mundial de la Salud es el uso intencional de la fuerza física o amenazas que tiene como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte.

Sobre la violencia en las relaciones manifestó que se pueden categorizar en interpersonal, familiar, de pareja y de género. "La ONU define la violencia contra la mujer como todo acto de violencia de género que resulta en un daño físico, sexual o psicológico, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada".

Otro error muy común, señaló, es la identificación de sexo y género: El primero se refiere a características biológicas y anatómicas y el segundo es una construcción histórica, social y cultural de la diferencia sexual.

La sociedad ha creado, agregó, varios roles prejuiciados basados en dichos conceptos, los cuales establecen que los hombres son fuertes, duros, competitivos, suprimen sus sentimientos, expresan libre el enojo y usan la violencia para solucionar los conflictos. Por su parte, las mujeres son silenciosas, dependientes, serviciales, cuidadoras, vulnerables, reprimen el enojo y tienen mejor manejo de las emociones. Estos patrones se fundamentan, en el caso del sexo en que las diferencias biológicas son naturales permanentes (patrones que no cambian); en el género, al ser un proceso sociocultural, se pueden modificar.

La ponente expuso que la violencia en la pareja se da principalmente por mantener los roles de género de manera rígida, mediante varios tipos de actos: anímicos (insultos, gritos, amenazas, intimidaciones o piropos); físicos (fuerza, invasión del espacio personal o contacto directo con el cuerpo) y sexuales (acoso, violación o relaciones bajo coacción).

Para contrarrestar la violencia en las relaciones interpersonales se debe interactuar de modo recíproco entre las personas, cambiar las normas, los patrones y los roles sociales en las que se encuentran inmersas en aras de relaciones saludables que promuevan el adecuado desarrollo, el sentido de pertenencia y den un soporte social, sentido y propósito de vida. También se debe empoderar a mujeres y hombres para que se hagan cargo de sí mismos, mediante el uso de una cultura del buen trato: la negociación, la escucha, el diálogo, la justeza, la equidad, la autocrítica, la apertura y el respeto a la diversidad; promover actitudes, como ser flexible (adaptación), espontáneo (autenticidad), sentirse valorado (aceptación); tener una comunicación clara y efectiva, y entender los sentimientos y creencias de los demás (empatía).

Para acabar con la violencia "normalizada", lo primero que se tiene que hacer es denunciarla, brindar información, apoyar a quien la padece (escuchar sin juzgar) y aprender a manejar el conflicto —situación en la que existen desacuerdos, que por sí solo no implica violencia—, recomendó.

Finalmente, se debe aceptar la diversidad como forma para lograr una mejor convivencia, aprender a usar el conflicto como una oportunidad de crecimiento y aprovecharlo para mejorar la comprensión que tenemos de nosotros mismos, concluyó.