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Investigación y Vinculación
2020-11-22
Encuentro con Misión Espacial Latina
Destacada participación del doctor Alberto Ramírez A. en el webinar de la Universidad de Comillas.
Por: Aurelio Pérez-Gómez
Fotografía: Internet
Comunicafi
Doctor José Alberto Ramírez Aguilar

La Universidad Pontificia Comillas (UPC) y la Asociación Española de Derecho Aeronáutico y Espacial (AEDAE) llevaron a cabo a mediados del mes de noviembre el webinar: LATCOSMOS: la primera misión espacial latinoamericana, un encuentro con su tripulación, como parte de la celebración de la Semana Mundial del Espacio y del próximo curso de posgrado Especialidad en Derecho Aeronáutico y Espacial.

El doctor Miguel Martínez Muñoz, profesor de la UPC, expresó su beneplácito por la realización de este webinar, agradeció especialmente a los miembros de esta misión por su colaboración e invitó a los participantes de la semana a inscribirse al posgrado en Derecho Aeronáutico y Espacial que se impartirá del 14 de enero al 26 de junio de 2021.

Por su parte, la doctora Elisa González-Ferreiro, presidenta de la AEDAE, opinó que ésta es una magnífica y exclusiva sesión de gran calado internacional, puesto que se tendrá la oportunidad de entrevistar a los astronautas de esta primera misión, e informó que se contó con más de 500 asistentes. Explicó que esta primera misión latina es un ejemplo práctico de cómo se aplican los convenios espaciales: "Los principales instrumentos que rigen las actividades del ser humano más allá de la Tierra, desde un punto de vista jurídico, son el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre (1967), mejor conocido como la Carta Magna del Espacio, la cual proporciona el marco básico para el derecho internacional en este campo; el Acuerdo sobre el salvamento y la devolución de astronautas y la restitución de objetos lanzados al espacio exterior, el Convenio sobre la responsabilidad internacional por daños causados por objetos espaciales; el Convenio sobre el registro de objetos lanzados al espacio exterior, y el Acuerdo que debe regir las actividades de los Estados en la Luna y otros Cuerpos Celestes". Aseveró que la misión de LATCOSMOS al ser una actividad espacial está sujeta a todas estas disposiciones.

Indicó que la exploración y utilización del espacio ultraterrestre incumbe a toda la humanidad: "¿Eso qué significa? Que todo ser humano tiene la libertad de explorar y utilizar el espacio ultraterrestre sin ninguna discriminación en condiciones de igualdad. En este sentido, dicha legislación cuenta con una cláusula de incumbencia de la humanidad, la cual contempla que el espacio es Patrimonio Común de la Humanidad. De igual manera, establece que el espacio ultraterrestre, la Luna y otros cuerpos celestes no pueden ser objeto de apropiación nacional ni se les colocará ningún tipo de arma de destrucción masiva. En resumen, estos acuerdos buscan mantener la paz y seguridad internacional en el espacio".

En su turno, el comandante de la misión Ronnie Nader Bello señaló que el propósito de este programa es preparar profesionales latinoamericanos como especialistas, mediante un vuelo espacial suborbital. "La misión, cuyo objetivos técnicos y científicos están previamente definidos, pretende inspirar y demostrar a toda la región que tenemos las capacidades de llevarla a cabo en su totalidad; así mismo busca crear y fortalecer colaboraciones futuras".

Informó que este viaje lo conforma una tripulación de cinco especialistas y un comandante de misión usando una versión resumida del programa de entrenamiento de Advanced Suborbital Astronaut Training Program desarrollado en conjunto por la Agencia Espacial Civil Ecuatoriana (EXA) y Gagarin Cosmonaut Training Center. Después del entrenamiento se realizará una misión tipo balística en espacio suborbital por arriba de 100 km a bordo del New Shepard (NS) de Blue Origin. El vuelo, agregó, está inspirado en la primera misión estadounidense (1961) comandada por Alan Shepard en el vehículo Mercury Redstone 3 abordo de la cápsula Freedom 7, la cual tiene el mismo perfil de despegue y aterrizaje vertical que la nuestra.

Afirmó que los requerimientos para formar parte de esta misión son "bastante altos": contar con un excelente nivel académico y ser profesores en activo, puesto que para ellos la verdadera misión empieza después del aterrizaje, cuando se conviertan en inspiración para las nuevas generaciones, demostrando que es posible la unidad latinoamericana dejando de lado las diferencias para lograr grandes empresas: "Queremos demostrar que la región puede producir sus propios cosmonautas y unirse al esfuerzo mundial de expandir la vida más allá de la Tierra". Por último, comunicó que todavía no ha sido posible establecer una fecha para el lanzamiento a consecuencia de la situación actual.

En su presentación, el doctor Alberto Ramírez, jefe del Departamento de Ingeniería Aeroespacial en la Unidad de Alta Tecnología (UAT-Juriquilla), inició recordando una frase, que repetían mucho los cosmonautas rusos durante su doctorado en Ciencias Técnicas en el Instituto de Aviación de Moscú, del físico soviético Konstantín Tsiolkovski, padre de la Cosmonáutica: «Un planeta es la cuna de la mente, pero no se puede vivir en la cuna para siempre».

Manifestó que la ingeniería aeroespacial es un gran nicho de oportunidad para que los países latinoamericanos puedan desarrollarse. Por esta razón la Facultad de Ingeniería (FI) creó la carrera de Ingeniería Aeroespacial, cuyo objetivo es formar profesionales capaces de identificar, desarrollar e integrar tecnologías para proponer la mejor solución en el desarrollo de productos, procesos y sistemas aeroespaciales, con base en la realidad de México y su relación con el mundo globalizado.

Comentó que su departamento cuenta con varias herramientas y equipos tecnológicos para realizar pruebas, como los laboratorios de Termo-vacío, de Vibraciones, compatibilidad Electro-magnética, de HIL & SIL (pruebas virtuales de circuitos multicapa hasta 24 niveles), estaciones terrenas para frecuencias VHF, UHF, S y X; y de Control Satelital ECXSAT. De igual manera, desde 2016 colaboró en la propuesta del Laboratorio Nacional de Ingeniería Espacial y Automotriz UNAM del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Subrayó que la Unidad, acorde a las políticas institucionales de la Facultad y de la UNAM, es un espacio inclusivo, en el que se respeta la diversidad en todas sus formas y donde participan activamente mujeres, demostrando sus grandes capacidades e intereses en estas disciplinas.

Por otra parte, recordó que la UNAM fue la primera institución pública hispanoamericana en desarrollar, construir y enviar al espacio un microsatélite cúbico en 1996, el UNAMSAT-B, 23 centímetros por cada lado con capacidades de comunicaciones digitales similares a un Bulletin Broadcasting Service, cuya misión era medir la velocidad con la que entran los meteoritos a la atmósfera terrestre.

Afirmó que nuestro país ha sido un pionero en estos temas: desde la década de los ochenta con los primeros satélites, ya que, a pesar de que los Morelos no eran tecnología propia, el control y manejo sí ha sido responsabilidad de especialistas mexicanos.

Actualmente, es responsabletécnico del nanosatélite KuautliSAT, Ulises 2.0, el cual tiene una configuración del tipo TubeSat y se compone de ocho caras de aluminio de calidad espacial que sirven para darle rigidez a la estructura y ayudar a disipar el calor, mientras que las otras ocho caras corresponden a los paneles solares destinados a captar energía solar para generar electricidad y poder alimentar a todos los subsistemas que integran al nanosatélite. El proyecto tiene un sentido escalable: una vez alcanzada la meta de ponerlo en órbita y operarlo, se generará una base de datos y conocimientos que permitirá desarrollar las siguientes versiones de nanosatélites de la UNAM con misiones cada vez más complejas. Su objetivo es tomar imágenes desde el espacio, así como recabar información de telemetría para transmitirla a la Estación de Control Satelital en Tierra (ECXSAT-B) acerca del "estado de salud" de los diversos subsistemas del nano-satélite.

Para cerrar, apuntó que todos los objetivos y esfuerzos realizados en su departamento están dirigidos a formar profesionistas capaces y de excelencia que desarrollen este campo: "Como les digo a mis alumnos: Vuelen alto, lo más alto que puedan, pero siempre tengan los pies en la Tierra".

El doctor Adolfo Chaves, profesor e investigador de la Escuela de Ingeniería Electrónica y coordinador del Laboratorio de Sistemas Espaciales de la Escuela de Electrónica del Tecnológico de Costa Rica. Sobre su participación en el viaje suborbital dijo: "Para mí es un honor y una gran responsabilidad formar parte de esta misión: lo visualizo como un paso más de los muchísimos que han dado destacados costarricenses para promover y difundir el área espacial como una herramienta de desarrollo e inspiración".

También se refirió a la evolución del sector espacial en Costa Rica con una tabla comparativa sobre las exportaciones y la historia de la aeronáutica, en 1969 (Alunizaje del Apollo 11), los tres principales productos costarricenses exportados eran plátanos, café y carne de res (33, 27 y 6.9 por ciento, respectivamente) y en 1981 (Primer Vuelo del Transbordador Espacial), los datos eran muy similares. En cambio, para 2002, último vuelo del doctor Franklin Chang Díaz, el 22 por ciento de las exportaciones eran microcircuitos electrónicos desplazando a las bananas a un 12 por ciento. En 2016 (creación del Cluster Aeroespacial de Costa Rica), el primer lugar era instrumental médico y el segundo, dispositivos ortopédicos (19 y 5 por ciento).

Después recordó que en 2013 se inició el proyecto Irazú, cuyo objetivo ha sido recolectar datos relacionados con la fijación del carbono y el crecimiento de árboles de melina; mediante el uso de tecnología espacial se monitorea de forma eficiente cómo los árboles de los bosques costarricenses están reaccionando al cambio climático y cómo afecta eso a la fijación del carbono.

Dijo que actualmente Costa Rica realiza varios proyectos, el principal es la creación de la Agencia Espacial (AEC), la cual tendrá un gran valor agregado, impacto en la ciencia y tecnología en la vida cotidiana, buscando fortalecer la colaboración nacional e internacional y establecer los criterios técnicos para toma de decisiones en este campo; anunció que se espera que el próximo año se apruebe la ley para su creación, actualmente en discusión en el Congreso de su país. "Deseamos convertirnos en un modelo internacional de articulación y colaboración para investigación, desarrollo e innovación en el ámbito espacial, contribuyendo al logro de los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas y en un marco pacífico de bienestar social y ambiental", concluyó.

Por su parte, la maestra Margot Fenton Solberg, profesora de Educación Aeroespacial y asesora en Educación de la EXA y de la NASA (Endeavor Fellow), puntualizó que las mujeres están subrepresentadas en las ciencias, esto se debe a que las niñas no tienen o están perdiendo interés en éstas, dado que les parecen poco cautivadoras, y que por ello actualmente se vive una crisis mundial de representatividad.

Por ende, la maestra está desarrollando un proyecto de investigación que pretende averiguar si la impartición de la ciencia aeroespacial, tanto en el aula como en un club espacial después de la escuela, podría ayudar a las niñas a mantener su confianza y participación en la ciencia en general.

Ilustró sobre la importancia de la educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, mejor conocida por sus siglas en inglés STEM, mediante una investigación que desarrolló en 2013 sobre los alumnos que descargaban imágenes satelitales en tiempo real para brindar experiencias prácticas de aprendizaje, y que la llevó a concluir que gracias a estas actividades mejoraban las actitudes de aprendizaje en matemáticas.

Finalmente, sostuvo que la educación aeroespacial ayuda a incorporar el método científico, la creación artística y el razonamiento matemático, además de incrementar la motivación del alumnado.