
En entrevista, ambos compartieron cómo se sintieron atraídos a la Ingeniería Aeroespacial, carrera que estudiarán durante los próximos cinco años. El interés de Bruno por el espacio viene desde la infancia. "De niño, decía que quería ser astrónomo o astronauta, luego descubrí que lo que más me gustaba eran las máquinas que hacen posible la exploración espacial. Entender a profundidad me pareció fascinante", compartió. Su decisión de entrar a la UNAM estuvo influida por asistencia a diversas charlas y eventos, como la Feria Aeroespacial Mexicana.
Para Lizette, el reto fue lo que más la atrajo: "Elegí esta carrera por su complejidad. Sólo puedo mantener la concentración cuando es algo desafiante". Su preparación fue constante durante ocho meses, tomó un curso en línea y fue autodidacta, investigó por su cuenta, consultó libros, canales de YouTube y todo lo que estuvo a su alcance.
Recordar el día en que conocieron su resultado aún los conmueve. Bruno estaba con su papá cuando ingresó su folio al sitio. "Vi que había sido seleccionado y, segundos después, noté que había obtenido los 120 aciertos. Lo abracé y fue un momento muy especial", rememora. Lizette, en cambio, no esperaba la noticia: "Soy muy negativa, así que me fui al parque con una amiga ese día. Al volver, vi un mensaje de mi profesor que decía "feliciten a su compañera por el puntaje perfecto". Entré en una especie de negación, pero luego sentí orgullo y corrí a contarle a mi mamá".
Los dos tienen sueños más allá de lo académico. Bruno desea seguir creciendo personal y profesionalmente, mientras que Lizette anhela poder apoyar a sus padres. También compartió su amor por los idiomas y la música, pues toca el piano desde los 15 años y la considera su forma de liberar el estrés y expresarse.
Ambos jóvenes coinciden en el orgullo que sienten por formar parte de la máxima casa de estudios del país. Con la emoción por lo que viene, esperan seguir siendo buenos estudiantes, aprender y mejorar como personas. Tienen claro que la Facultad de Ingeniería será su nuevo hogar académico y les emociona recorrer sus pasillos, estar en sus aulas y aprovechar al máximo las oportunidades que la universidad les brinde. Con pasos firmes, están decididos a lograr sus sueños en el espacio.