
El trabajo de la doctora Laura Oropeza Ramos, profesora de la Facultad de Ingeniería (FI-UNAM) e investigadora pionera en el área de microfluídica, llegó a las páginas de la prestigiosa revista Microsystems and Nanoengineering (julio, 2025) con la publicación del artículo "Critical aspects of droplet digital reverse transcription loop-mediated isothermal amplification (ddRT-LAMP) for viral pathogens detection", proyecto en el que colabora con colegas de la UNAM, los institutos Mexicano del Seguro Social y el Politécnico Nacional.
Este escrito y la validación de sus resultados son la culminación de cinco años de esfuerzos junto a las investigadoras Kenia Chávez, Frida Trejo, Prisciluis Salas y Eva Ramón e investigadores José Esteban Muñoz, Luis Álvarez, Luis Olguín y Oscar Pilloni, equipo motivado por las complejas condiciones vividas durante la más reciente pandemia a nivel global, en la que los sistemas de salud y su capacidad de servicio se vieron sobrepasados, lo que derivó en un retraso o incluso la falta de atención médica.
Con esta preocupación, los científicos se enfocaron por crear un método más rápido y sencillo de detección de virus, que pudiera utilizarse en lugares sin equipos de laboratorio sofisticados. El desarrollo final fue un sistema de prueba mediante gotas diminutas producidas en un pequeño circuito fluídico, de tamaño similar al de una tarjeta de crédito. Esto requirió de varios intentos, pero encontraron la mejor combinación para alcanzar la eficiencia, estabilidad y precisión relevantes para el personal hospitalario.
Si bien este desarrollo se contrapone a las costosas y tardadas pruebas actuales, aún enfrenta desafíos, como una necesaria simplificación del proceso de creación de gotas, la ocasional interferencia de ciertos químicos o las dificultades para mantener un control cuidadoso en ciertas clínicas. No obstante, es un proyecto prometedor para atender situaciones que requieren de una respuesta rápida, por su potencial para realizar múltiples exámenes en paralelo y para rastrear otras enfermedades de manera veloz y accesible.
La miniaturización, rasgo clave de la microfluídica, tiene la posibilidad de ser llevada a la materialización de un laboratorio tan pequeño que cabría en una caja o estuche. Esta reducción se hace extensiva a los insumos consumidos, la sustitución de equipos poco asequibles, y la aceleración de procesos, a los que además es posible integrar otras áreas como la óptica y que son automatizables y escalables a nivel industrial, explicó la doctora Oropeza Ramos.
Tras esta experiencia y con la satisfacción de ver su trabajo publicado por una de las editoriales de mayor relevancia para la ciencia y tecnología, la investigadora destacó la importancia de trabajar en grupos multidisciplinarios en los que el conocimiento se construye de manera horizontal y se colabora con una perspectiva equilibrada e incluyente, entornos que invitó a ensayar una y otra vez hasta convertirlos en el estándar, pues su implementación resultará en pasos sólidos hacia desarrollar avances de impacto para la sociedad.