
La Facultad de Ingeniería (FI-UNAM) realizó, del 5 al 8 de agosto, el curso Más allá del diseño técnico, dirigido a estudiantes de Ingeniería Eléctrica Electrónica del módulo de Ingeniería Biomédica, organizado por el maestro Juan Manuel Gómez González, jefe y profesor del Departamento de Control y Robótica, e impartido por los ingenieros Carlos Adaya, Luis Quirós y Filiberto Martínez del Prado, egresados de la Facultad con una trayectoria profesional de más de quince años en empresas nacionales e internacionales del sector de tecnología médica.
El curso, cuya sede fue la Sala PC Puma, tuvo como propósito acercar al alumnado a la realidad del entorno laboral, proporcionándole conocimientos y herramientas prácticas que complementen su formación académica. En palabras de los organizadores, no se limitó a transmitir teoría, sino que favoreció un diálogo abierto en torno a las exigencias, oportunidades y desafíos que afrontarán al incorporarse al mercado laboral. El maestro Gómez González explicó que la propuesta surgió de la necesidad de reforzar la vinculación hacia el ejercicio profesional: "En la Facultad la formación teórica es sólida, pero es fundamental que los estudiantes conozcan de primera mano el ámbito profesional". Aseguró que la experiencia de los tres ponentes es particularmente valiosa por su diversidad: han trabajado en hospitales, en mantenimiento de equipo médico, en representación comercial y en gestión de proyectos de alcance latinoamericano.
Uno de los principales aportes del curso, añadió, fue poner de relieve la amplitud del campo laboral del ingeniero biomédico. Recordó que la pregunta inicial de los ponentes —"¿En qué quieren trabajar?"— sirvió de punto de partida para que compartieran sus trayectorias y los estudiantes identificaran, así, áreas de desarrollo que trascienden las funciones técnicas tradicionalmente asociadas a su perfil. El formato del curso integró exposiciones, conversaciones abiertas, análisis de casos reales y ejercicios prácticos, una metodología que propició un ambiente participativo, de modo que los asistentes no sólo recibieran información, sino que también formularan preguntas, expresaran dudas y compartieran sus expectativas ante la experiencia de los ponentes.
Uno de los temas centrales fue la elaboración de licitaciones, un procedimiento esencial en el sector de dispositivos médicos que, según el maestro Gómez González, no forma parte del plan de estudios, pero resulta determinante en el mundo laboral, ya que, si una licitación no se presenta correctamente, se pierde la oportunidad de concretar un proyecto: "Contar con esta competencia brinda una ventaja considerable". También se abordaron aspectos de gestión de proyectos, atención al cliente, normatividad sanitaria y tendencias tecnológicas en ingeniería biomédica.
El ingeniero Martínez del Prado, Service Coordinator Mexico & CAMCAR en ARJO —empresa sueca de dispositivos para geriatría y movilización—, subrayó su motivación para participar en el curso: "La UNAM es parte de mi identidad; compartir un poco de lo que nos dio hacia las nuevas generaciones es una forma de devolver algo a la institución". Además, explicó que él y sus colegas evitaron un formato rígido de presentación, optando por un estilo cercano y flexible: "Hemos tratado de hacerlo más una plática, con tips, experiencias y consejos, resolviendo dudas sobre todo lo que se van a enfrentar allá afuera". La interacción constante con los estudiantes, precisó, es clave para que la información sea realmente útil, y enfatizó la importancia de las soft skills (empatía, comunicación efectiva, etcétera), competencias que, a su juicio, no se desarrollan en la formación universitaria, pero que resultan decisivas en áreas con alta demanda, como ventas y servicio: "Ver a la gente y entender sus necesidades son habilidades que aquí en la Facultad no se nos da propiamente". Finalmente, animó a los estudiantes a aprovechar todas las oportunidades de capacitación, dentro y fuera de la universidad. "Estos cursos son gratuitos y complementan lo que se aprende en clase; hay que tomar todo lo que se pueda, tanto en línea como presencial", recomendó.
Entre los 18 alumnos participantes, Aarón Martínez Mendoza (décimo semestre) agradeció esta experiencia académica y comentó que le ha dado "una visión más grande de lo que sería el trabajo real, revelando detalles que en la carrera no se mencionan". Asimismo, se refirió a las estrategias para enfrentar procesos de reclutamiento: "No importa si no cumples dos o tres características, hay que intentarlo; muchas veces nos desanimamos antes de siquiera postularnos. Saber vendernos es algo que nadie nos enseña, y junto con herramientas como la elaboración de licitaciones, nos da una ventaja al salir al mercado laboral". A sus compañeros que no asistieron, los instó "a salir de su zona de confort; el miedo a fracasar no debe impedirnos aprender".
El maestro Gómez González subrayó que este tipo de programas fortalece a la comunidad universitaria y fomenta un sentido de pertenencia que trasciende la etapa estudiantil; por ello, "es importante invitar a nuestros exalumnos; ellos no olvidan su origen y están dispuestos a compartir su experiencia; cuando les propuse organizar un curso, se entusiasmaron de inmediato, creo que estaban más felices ellos de regresar que los propios alumnos de recibirlos". Este modelo de colaboración intergeneracional —añadió—, beneficia tanto a los estudiantes actuales como ofrece a los egresados la oportunidad de actualizarse, intercambiar puntos de vista y reforzar sus vínculos con la institución. El éxito de Más allá del diseño técnico abre la puerta a futuras ediciones y a la posibilidad de replicar la experiencia en otros módulos y carreras de la Facultad.
La integración de contenidos prácticos, la participación de egresados y la orientación directa hacia las competencias demandadas por la industria, al representar un valor añadido del curso, consideró el maestro, deberían incorporarse en una estrategia más amplia de vinculación con el sector productivo, en la que se articulen prácticas profesionales, talleres especializados y proyectos conjuntos con empresas e instituciones de salud. "La ingeniería biomédica es un campo en constante evolución; es nuestra responsabilidad que los estudiantes estén preparados no sólo técnicamente, sino también en habilidades de gestión y comunicación". Este curso demostró que la formación de ingenieros requiere una visión integral que combine la excelencia académica con la comprensión profunda del contexto profesional.