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Vida Académica
2025-08-22
Discurso de Lizette Cruz Gómez
“Cada amanecer es una victoria sobre todas las noches que quisieron detenernos”.
Por: Lizette Jacqueline Cruz Gómez
Fotografía: Cortesía DGCS
Comunicafi
Sentidas palabras de nuestra nueva alumna en la ceremonia de apertura del ciclo escolar

Saludo cordialmente al Dr. Leonardo Lomelí Vanegas, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Dra. Patricia Dávila, Secretaria General de la UNAM, Directoras y Directores de Escuelas y Facultades, Autoridades y personalidades queintegran el presídium. Funcionarios, docentes, compañeros y toda la comunidad universitaria que nos acompaña en este recinto y a través de redes sociales.

Soy Lizette Jacqueline Cruz Gómez, orgullosamente originaria de Ocosingo, Chiapas, y es un verdadero honor ser invitada a esta ceremonia. Inicio compartiendo un fragmento de mi historia.

El gusto por el espacio y, sobre todo, la curiosidad, han sido parte fundamental de mi vida. Sin embargo, la certeza de querer estudiar Ingeniería Aeroespacial no llegó de inmediato, sino que se fue forjando poco a poco en el desarrollo de mis pensamientos y sueños. En un principio, mi interés se centraba en la astrofísica, pero pronto percibí que deseaba aplicar mis conocimientos de manera tangible y práctica.

Aspiro a contribuir al progreso científico y tecnológico, a formar parte de proyectos que profundicen nuestros conocimientos del espacio y, al mismo tiempo, ofrezcan soluciones reales para la humanidad, desafiando continuamente lo que consideramos posible. Al informarme a fondo sobre las alternativas académicas, descubrí que la UNAM ofrecía la carrera que anhelaba.

Lo cual no sólo representó la solución a muchos de mis desafíos, sino también la esperanza y la oportunidad que tanto buscaba, por ser una universidad pública, cercana y de reconocida solidez académica. Institución que no solo forma profesionales, sino ciudadanos y ciudadanas capaces de transformar su entorno.

Durante mucho tiempo me pregunté: “¿A qué podía dedicarme?, ¿Cómo podría aportar a la sociedad si yo no creía tener un talento especial?”.

Hoy comprendo que es normal nacer sin una meta clara o una aspiración definida. Es completamente válido tener dudas y no saber con exactitud hacia dónde dirigirnos a los 17 o 18 años, como suele marcar el sistema educativo. Son los desafíos, los tropiezos y las experiencias los que nos enseñan a elegir… Cada momento de duda y cada caída se convierten en lecciones que nos guían hacia la persona que estamos destinados a ser. En lo personal, comprendí que, aunque no posea un don intrínseco, con esfuerzo constante, disciplina y perseverancia, es posible alcanzar los sueños.

Durante meses estudié sin descanso, sacrificando salidas con amigos y momentos con mis seres queridos, acumulando noches en vela y lágrimas de frustración para dominar los temas del examen; un examen que, aunque no determina el final, sí definió el rumbo que tomaría mi vida.

Por eso, hoy quiero invitarles a descubrir sus pasiones, a no temer a la incertidumbre y a elegir con sabiduría, porque el verdadero aprendizaje nace de la pasión por descubrir, no del miedo a fallar.

La educación va más allá de un simple acto formal: es un proceso continuo, un camino que recorremos con pasión y apertura, que nos invita a cuestionar, descubrir y reinventarnos constantemente.

No se trata solo de acumular conocimientos, sino de cultivar una curiosidad genuina y profunda que nos impulse a ir más allá de lo conocido.

En este proceso de crecimiento, comencemos a valorar y escuchar las perspectivas de quienes nos rodean para enriquecer nuestro propio entendimiento y abrir las puertas a nuevas formas de pensar. Porque las ideas más auténticas no nacen en aislamiento, sino del diálogo entre nuestra esencia interior y las experiencias del mundo exterior.

Que nuestro origen no sea un obstáculo ni una limitante, sino un motivo de orgullo que nos fortalezca y nos recuerde de dónde venimos. Nuestra historia está por escribirse, y cada uno de nosotros es protagonista de ese relato en constante construcción.

Siéntanse orgullosos de la persona en la que se están convirtiendo, y agradezcan a todos aquellos que les impulsaron en el camino.

Desde mi sentir, reconozco con profunda gratitud el papel fundamental que han desempeñado mis padres en mi formación; confiaron en mí, incluso cuando yo misma dudaba de mis capacidades.

Hoy me convierto en la primera universitaria de mi núcleo familiar, cargando los sueños heredados que el tiempo no dejó cumplir. De igual manera, agradezco a mis profesores por enseñarme a no desistir y por compartir conmigo su sabiduría.

Sé que muchos de nosotros compartimos historias similares de sacrificio, dedicación y superación. Por ello, hoy podemos afirmar con certeza que cada esfuerzo ha valido la pena. Que el miedo no nos detenga, ni nos ponga límites.

Que cada error nos enseñe y cada caída nos haga más fuertes. Tenemos ante nosotros un mundo lleno de oportunidades; que nuestra valentía, esfuerzo, pasión y determinación sean la fuerza que transforme esas oportunidades en logros que trasciendan generaciones. Y, entre todas las voces que el mundo escuchará, que la nuestra sea aquella que inspire. “Por mi raza hablará el espíritu”.

Muchas gracias.