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Cultura y deportes
2025-09-25
Cine, historia e ingeniería
La comunidad de la FI-UNAM reflexionó sobre el filme 1938: Cuando el petróleo fue nuestro, de Sergio Olhovich.
Por: Elizabeth Avilés Alguera
Fotografía: Antón Barbosa Castañeda
Comunicafi
Lorenzo Meyer y Sergio Olhovich

El pasado 25 de septiembre, el auditorio Raúl J. Marsal se convirtió en un foro de cine y reflexión histórica con la proyección de la película 1938: Cuando el petróleo fue nuestro y la presencia de su director Sergio Olhovich, y la del destacado historiador Lorenzo Meyer. El evento fue organizado por las divisiones de Ingeniería en Ciencias de la Tierra —a través de su Departamento de Ingeniería Petrolera —, y Ciencias Sociales y Humanidades, así como el Fotoclub de la Facultad de Ingeniería con la intención de que la comunidad universitaria reconectara con la memoria histórica y enlazara el acontecimiento con las raíces de la ingeniería petrolera, recordando que el arte es motor de conciencia social.

Tras la proyección, el doctor Lorenzo Meyer, profesor emérito del Colegio de México, señaló que la película pone el dedo en las circunstancias de cómo el petróleo volvió al estatus que tenía cuando el país era colonia, pues, recordó, este apareció en la historia de nuestro país a finales del siglo XIX y principios del XX con la Revolución y la aspiración de devolver al pueblo las riquezas del subsuelo. Asimismo, destacó el papel decisivo del presidente Lázaro Cárdenas, quien aprovechó la coyuntura de la Segunda Guerra Mundial para saldar tanto la indemnización a las empresas expropiadas como la deuda externa nacional.

El maestro Olhovich, por su parte, compartió los retos de llevar esta historia a la pantalla que se extendió por 20 años —la realización del guion original junto al escritor Carlos Montemayor se truncó tras la muerte del poeta en 2010 y la falta de apoyo gubernamental que se reactivó durante la presidencia anterior —, aunado al desafío de contar un hecho histórico en una hora y media añadiendo recursos cinematográficos de misterio y suspenso para mantener la atención del público.

El cineasta, hijo de emigrante ruso y madre tabasqueña, reveló que su motivación personal para filmar la película provino de la profesión de su padre, quien era ingeniero mecánico petrolero, y subrayó que el petróleo sigue siendo la riqueza necesaria de cualquier país, además, que esta cinta debe ser compartida con las nuevas generaciones para que entiendan la importancia de la epopeya de la expropiación petrolera.