
En la última sesión del 14° Coloquio de Modelos de Intervención Áulica del Seminario Permanente de Pedagogía en Ingeniería, se llevó a cabo la mesa redonda Más Allá del Aula: Salud Emocional en la Vida Docente, con la participación de la doctora Georgina Balderas Gallardo, la estudiante de Psicología Rosa Jimena Moreno Lares y el maestro Miguel Ildefonso Vera Ocampo (moderador), el pasado 15 de enero en el Aula Magna de la Facultad de Ingeniería.
En el primer tema que se abordó, situaciones de alta demanda que enfrentan los docentes universitarios e impacto en su salud física y mental, la doctora Balderas destacó que, ante la exigencia de atender las demandas emocionales del alumnado, el dominio disciplinario es insuficiente: se necesita además el pedagógico y el socioemocional. Asimismo, señaló que la gran carga administrativa del profesorado y la poca importancia que se le adjudica a la salud mental, puede resultar en una atención inoportuna, cuando ya se refleja en síntomas de la salud física que alertan del problema.
Rosa Moreno mencionó algunas señales del estrés constante en la salud emocional (agotamiento emocional, depresión, ansiedad, irritabilidad, problemas de concentración) y de los padecimientos del síndrome de desgaste profesional o burnout (fatiga crónica, insomnio, dolores de cabeza y palpitaciones), advirtiendo que éstas generan, a su vez, nuevas situaciones de estrés creando un ciclo que, más allá de contenerse, debe aliviarse.
Sobre las estrategias de autocuidado efectivas en el entorno educativo y cómo integrarlas sin percibirlas como una carga adicional, Rosa recomendó incluir a las rutinas diarias ciertas microprácticas (respiración diafragmática, las pausas activas o las caminatas) y estrategias colectivas como las redes de apoyo entre colegas o los círculos de conversación. Por su parte, la doctora Georgina Balderas enfatizó que el bienestar es un trabajo personal, por lo que lo mejor es identificar las actividades cotidianas que nos regresan el equilibrio y la calma, nos resultan disfrutables o placenteras y nos ayudan a conectar con lo que está sucediendo, y puso de ejemplos el canto, la respiración profunda y el abrazo mariposa.
En el último tema —cambios estructurales para mejorar el entorno emocional y superar los estigmas sobre la salud mental en las instituciones educativas—, la doctora Balderas propuso generar espacios, como las salas para docentes donde puedan compartir y crear redes de apoyo, pues la integración y los vínculos personales son fundamentales porque la biología humana es socio-genética, y el pensamiento, el lenguaje y demás procesos mentales superiores se detonan a partir de la interacción. Rosa recomendó empezar por reconocer nuestros propios síntomas de salud mental como un componente de salud laboral, para saber cuándo nos sobrepasan y a dónde acudir, e integrar el autocuidado a una cultura colectiva y no considerarlo sólo una responsabilidad individual.