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Cultura y deportes
2026-03-11
En la FI-UNAM, herramientas para decidir
La Copadi impulsa bienestar emocional y toma de decisiones en su Ciclo Promoción de la Salud y el Autocuidado.
Por: M. Ed. Aurelio Pérez-Gómez
Fotografía: Antón Barbosa Castañeda
Comunicafi
Psicólogo Luis Fernando Borja Hernández

Con el propósito de fortalecer el bienestar emocional y la toma de decisiones en su comunidad, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (FI-UNAM), a través de la Secretaría de Apoyo a la Docencia y la Coordinación de Programas de Atención Diferenciada para Alumnos (Copadi), realizó el 11 de marzo, en el auditorio Sotero Prieto, la conferencia ¿Cómo resolver? Estrategias para la solución de problemas y la toma de decisiones, impartida por el psicólogo clínico y educativo Luis Fernando Borja Hernández, jefe del Departamento de Instrumentos del Centro de Orientación Educativa de la Dirección General de Orientación y Atención Educativa de la UNAM, en el marco del Ciclo de Conferencias de Promoción de la Salud y el Autocuidado.

El ponente inició con la clasificación de los problemas inherentes a la vida cotidiana en agudos o crónicos y reales o hipotéticos, y subrayó que, si bien no siempre se pueden eliminar, es posible aprender a manejarlos de forma efectiva. En este sentido, señaló que las personas suelen responder de manera automática o impulsiva, por lo que recomendó adoptar enfoques estructurados que permitan identificarlos con claridad, generar alternativas viables y tomar decisiones informadas, con el fin de mejorar la capacidad de enfrentar los estresores y orientar la conducta hacia la solución, ya sea de forma positiva o negativa, según se perciban como retos o amenazas.

Al profundizar en la naturaleza evolutiva del pensamiento, el licenciado Borja señaló que la mente humana está biológicamente diseñada para la supervivencia más que para la felicidad: "No nos alerta de lo bueno, nos alerta de lo malo para protegernos", puntualizó, y sugirió que gran parte del malestar universitario proviene de la dificultad para tolerar la falta de predictibilidad, la cual debe gestionarse mediante la distinción consciente entre lo que ocurre en el presente y las proyecciones mentales que aún no han sucedido. En cuanto a los distintos estilos de afrontamiento (evitativo e impulsivo), mencionó que el razonado es el más eficaz, dado que permite abordar las situaciones paso a paso mediante el análisis y la planificación. "Sí hay procedimientos para resolver problemas de la vida cotidiana", afirmó, al tiempo que invitó al estudiantado a desarrollar un "kit de herramientas" personal.

El especialista complementó la charla al explicar los principios de las terapias de tercera generación; resaltó la aceptación radical frente a situaciones que escapan al control individual, ya que, si bien el dolor y la incertidumbre son inevitables, el sufrimiento se intensifica cuando las personas se aferran a cambiar variables inamovibles. En este sentido, instó a la audiencia a desarrollar una "flexibilidad psicológica" que permita distinguir entre los problemas que requieren una acción directa y aquellos que exigen un cambio en la relación emocional con el evento, guiados por valores personales y metas a largo plazo, en lugar de reacciones momentáneas de alivio. Abordó también el concepto de estrés como un proceso de adaptación que puede ser funcional, «eustrés» (impulsa el rendimiento), o disfuncional, ºdistrés» (genera desgaste emocional), y destacó que el reto consiste en aprender a regularlo para mantener un equilibrio entre activación y descanso.

En otras recomendaciones, mencionó la importancia de conocer el "manual de usuario" del sistema nervioso, el cual explicó mediante una analogía: el sistema autónomo es el vehículo donde el sistema simpático actúa como el acelerador de la respuesta de estrés y el parasimpático, como el freno necesario para la recuperación. El reto para el estudiante no radica en eliminar la activación nerviosa, sino en aprender a conducirla de manera eficiente, al identificar los momentos adecuados para el máximo rendimiento y aquellos destinados a la desactivación. Esta alfabetización biológica permite que el individuo tome las riendas de su propia curva de esfuerzo y evita que la "maquinaria" emocional se quiebre por un uso inadecuado o excesivo.

Finalmente, propuso algunas estrategias para reducir la sobrecarga cognitiva: la externalización de tareas mediante listas o dispositivos; la división de actividades complejas en pasos pequeños; la visualización anticipada de situaciones desafiantes; la organización del tiempo e implementar técnicas de respiración, pausas activas y autoinstrucciones para gestionar reacciones impulsivas. En el ámbito interpersonal, planteó un modelo de comunicación para resolver conflictos —describir la situación sin juicios, expresar emociones, proponer soluciones y agradecer el diálogo—, el cual contribuirá a mejorar la convivencia y el trabajo en equipo en la Facultad de Ingeniería.