
La Historia frente a la Inteligencia Artificial, segunda conferencia de la Jornada de Ciencia Ficción y Divulgación Científica Hackea el Futuro, organizada por la División de Ciencias Sociales y Humanidades (DCSyH), fue una exploración de nuevas formas de interpretar el pasado, guiada por los especialistas del Acervo Histórico del Palacio Minería de la Facultad de Ingeniería (AHPM FI-UNAM), el físico Francisco Omar Escamilla González (responsable), Karina Ríos Martínez y Ricardo Magaña Diaz, guardianes de la memoria tecnológica de la comunidad universitaria.
Dada la tradición bicentenaria de la FI, su relevancia, aportes y figuras ilustres han sido variados y valiosos, igual que su involucramiento en los procesos de desarrollo social del país y de la ciencia. Gracias a las herramientas digitales y a la inteligencia artificial se están abriendo nuevas posibilidades de estudiar, entender y difundir registros y documentos históricos sobre estos hechos, explicaron los ponentes. "La Historia no sólo son papeles viejos, hoy en día tiene que ver con sistemas digitales de información y la creación de nuevos repositorios, piezas esenciales para comprender los contextos social, político, cultural, económico y hasta ingenieril", puntualizó Omar Escamilla.
Ejemplificó el caso del primer profesor de Mineralogía en México e introductor de las ciencias de la Tierra modernas al continente, Andrés Manuel del Río, descubridor en 1801 de un nuevo elemento químico al que llamó pancromo, del que el barón Alexander von Humboldt se llevó una muestra que, al ser estudiada en Suecia, recibió el nombre de Vanadio. Aquella primera roca que cruzó el Atlántico y que se encuentra aún en Berlín fue ubicada mediante el uso de bases de datos (información confirmada con el Museo de Historia Natural de esa ciudad) junto con otros minerales hallados aún con la cédula original. Por esto mismo, explicó, las colecciones técnico-científicas resguardadas por la Facultad, que de igual manera albergan objetos de valor, ya están siendo catalogadas en sistemas de información que puedan ser útiles para añadir elementos a lo que ya se conoce, conectar puntos y generar nuevos saberes.
Otro caso presentado fue el de Gonzalo Medina Vela, cuyos aportes ayudaron a consolidar la agrimensura en la ingeniería topográfica (hoy geomática), la segunda carrera más antigua de la FI. Él desarrolló una patente, el estereocofigurador, con la intención de realizar una carta geográfica de la república, además de su propio método de trabajo, y fundador de una empresa dedicada a esta labor. Su registro aún es rastreable en el Instituto Mexicano de Patentes e Invenciones, extraído mediante inteligencia artificial de su digitalización de boletines, mientras que el prototipo es apreciable en el Laboratorio de Fotogrametría de Ingeniería Civil, junto a un amplio archivo visual de los proyectos hechos en esa época y que constituyeron el impulso necesario para transformar la carrera, gracias a la instrumentación y profesionistas nacionales.
De forma similar, abundaron los ponentes, la creación de la carrera de Ingeniería Petrolera, en 1926, derivó de la necesidad de tener especialistas propios que pudieran explotar el recurso y que participaran activamente en la extracción llevada a cabo por empresas extranjeras, giro ocurrido en el marco de las reformas constitucionales para la nacionalización del crudo. Figura clave de este logro fue el profesor ruso Juan Korzujin, de quien se han recuperado cartas personales donde relata detalles de su vida en México, mismas que se han transcrito y traducido haciendo uso de la tecnología.
"Estas herramientas han ido mejorando y cada vez nos ayudan a expandir las fronteras del conocimiento, lo que nos permite hacer nuevas formas de Historia. No sólo es buscar información, tenemos documentos del siglo XVI hasta la fecha que pueden ser procesados para facilitar el acceso a la información y difundir el legado de la Facultad de Ingeniería", comentó Omar Escamilla. Por su parte, la maestra Amelia Fiel Rivera, jefa de la DCSyH, señaló que lo que antes, desde la literatura de ciencia ficción, fue fuente de inspiración para invenciones, descubrimientos y el planteamiento de una visión a futuro, hoy sigue siendo alimento para la creatividad, pero también una realidad de la cual partir a nuevos destinos.