
Los pasados 8 y 15 de abril, la Biblioteca Antonio Dovalí Jaime de la Facultad de Ingeniería se convirtió en un punto de encuentro, diálogo y reflexión colectiva con el Micro Taller de Ensayo Femenino, impartido por Daniela Hernández Pérez y Gema Yazbeth Valverde Mancilla, estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras (Filos) —con el objetivo de fomentar el análisis crítico y la escritura desde perspectivas de género, así como generar un espacio seguro donde las y los participantes pudieran compartir experiencias personales a través del ensayo—, realizado en coordinación con la Unidad Integral de Género (UIG-FI) cuya titular, la doctora Ana Carrera Aguilar, agradeció el entusiasmo y sororidad de las talleristas.
Esta iniciativa surgió en la asignatura Ensayo latinoamericano del siglo XX de la carrera de Letras Hispánicas para concretar una propuesta de la profesora de diseñar una actividad con contacto humano fuera de su facultad, frente al uso cada vez más extendido de la inteligencia artificial, y que las alumnas Daniela y Gema concretaron con el Micro Taller de Ensayo Femenino en la FI, una entidad con importantes estrategias de inclusión, igualdad y erradicación de la violencia.
En la primera sesión se habló del ensayo (género flexible que articula ideas, experiencias personales y contexto histórico) y de las autoras latinoamericanas Teresa de la Parra (visibiliza el papel de las mujeres en la construcción histórica), Carmen Lyra (planteó la organización colectiva frente a las desigualdades, especialmente al trabajo no remunerado), Victoria Ocampo (cuestionó el silenciamiento de la voz femenina) y Virginia Woolf (referente en la representación de las mujeres en la literatura), reflexiones que marcaron el punto de partida hacia el ensayo como una herramienta crítica.
La segunda sesión del taller consistió en escritura y lectura de ensayos de las y los participantes a partir de sus experiencias personales: vivencias de crecer en espacios tradicionalmente masculinizados, donde persisten estereotipos y actitudes de superioridad, pero también cambios que abren nuevas posibilidades de inclusión; la memoria familiar, destacando el papel clave de madres y abuelas en la apertura de caminos para nuevas generaciones; la sororidad práctica, más allá del discurso, que requiere empatía y reconoce exclusiones entre mujeres; la mirada hacia problemáticas sociales complejas en el ejercicio profesional en México, evidenciando desigualdades, precariedad y dilemas éticos dentro del sistema de salud. Luego de las lecturas se abrió el diálogo colectivo, generando un ambiente de escucha y reconocimiento, y se realizó un ejercicio ("cadáver exquisito") que permitió construir un texto a partir de aportaciones individuales, reforzó el sentido de comunidad y sintetizó el espíritu del encuentro: sororidad, empatía, colaboración y transformación social.
La licenciada Florencia Pacheco Arciniega, de la Comisión Interna para la Igualdad de Género de la FI, subrayó la importancia de este tipo de iniciativas que permiten integrar perspectivas socio-humanísticas en espacios tradicionalmente rígidos, fomentando el diálogo crítico y la construcción de comunidad. Asimismo, reconoció la participación de las y los asistentes, así como la labor de las talleristas, a quienes les entregó constancias por su destacada labor. El aprendizaje que ofreció el taller —agregó— plantea la necesidad de mantener entornos donde la palabra permita compartir experiencias y construir nuevas formas de entender la realidad: "Esta experiencia evidenció que el diálogo interdisciplinario enriquece el ámbito académico y contribuye a formar comunidades más conscientes, críticas e incluyentes", puntualizó.