
La Facultad de Ingeniería (FI-UNAM), a través de la División de Ingenierías Civil y Geomática, y su Departamento de Ingeniería Sanitaria y Ambiental, llevó a cabo la conferencia Planeación Estratégica de la Solución a las Inundaciones en el Oriente del Valle de México, que impartió el doctor Miguel Ángel Gonzaga Sánchez, coordinador de las obras de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en dicha zona, el pasado 23 de abril en el auditorio Raúl J. Marsal.
El ponente identificó tres grandes problemas causantes de las inundaciones en el oriente de la zona metropolitana: el hundimiento del suelo, la infraestructura deteriorada y el rebasamiento de su capacidad de conducción, destacando Nezahualcóyotl, Iztapalapa, La Paz y Valle de Chalco como las más afectadas. Estas demarcaciones cuentan únicamente con dos salidas para el agua de lluvia, el Río de la Compañía y el Túnel Interceptor Oriente, sin considerar el drenaje del Valle de México, que actualmente no funciona debido al hundimiento del terreno en el oriente (hasta de 30 centímetros por año), lo que reduce la capacidad de desalojo de agua de la infraestructura, porque los conectores pierden pendiente y, en algunos casos, el agua deja de fluir.
La Conagua está poniendo en marcha soluciones de fondo a mediano plazo y otras de mitigación con efectos más inmediatos. Las primeras, explicó, apuestan por regular el caudal mediante zonas de inundación controlada, vasos reguladores donde se puede conservar el agua sin afectaciones y sacarla una vez que pase la lluvia y los sistemas de drenaje ya no estén saturados. Se trata de una solución ambientalista y resiliente que aprovecha la gran capacidad de almacenamiento y de regulación en áreas como Texcoco y las lagunas Horaria, Churubusco y El Salado. Asimismo, se busca comprar predios para hacer lo mismo en el municipio de La Paz, donde se complica más por el nivel de urbanización.
Este tipo de proyectos, advirtió el experto, requiere por lo menos dos años de construcción, por lo que a la par se planean soluciones de mitigación —que puedan construirse en periodos menores a cinco meses y estar en posibilidad de atender el problema antes de la próxima temporada de lluvias—, las cuales se centran en rehabilitar la infraestructura disponible para hacerla más eficiente mediante el refuerzo de colectores y la ampliación de la capacidad de regulación.
Durante la conferencia, el doctor Gonzaga enfatizó que la planeación de este tipo de obras considera, además de los aspectos técnicos, el impacto, es decir, dónde y cómo puede reducirse más las inundaciones, el tiempo de construcción para atender el problema antes de la próxima temporada de lluvias y la viabilidad de ejecutar una obra, lo que puede depender del consenso de la población afectada o del impacto político.
El ponente concluyó que las inundaciones no son propiamente un problema hidráulico o de ingeniería, sino consecuencia del crecimiento de las ciudades a un paso más rápido que el de la infraestructura, por lo que su capacidad se ve rebasada. "Lo que nosotros hacemos como ingenieros no es evitar que existan las inundaciones, sino decidir dónde sí pueden existir y dónde no. Y esas decisiones no solamente son técnicas, sino de tiempo, de recursos y de impacto social. Debemos decidir qué problema resolver primero, qué obra es viable, y cómo utilizar los recursos que siempre son limitados. Eso es la ingeniería en la vida real", resumió.