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Cultura y deportes
2026-04-23
El mundo del
La maestra Cuairán explora el poder transformador de la lectura en El Quijote y su vigencia en la formación.
Por: M. Ed. Aurelio Pérez-Gómez
Fotografía: Antón Barbosa Castañeda
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Maestra María Cuairán Ruidíaz

En el marco del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, celebrado cada 23 de abril, la División de Ciencias Sociales y Humanidades (DCSyH) de la Facultad de Ingeniería de la UNAM realizó, en el auditorio Sotero Prieto, la conferencia titulada El mundo del «libro» en el Quijote de Cervantes, a cargo de la maestra María Cuairán Ruidíaz, con el propósito de fomentar el hábito lector y profundizar en el papel del libro como herramienta de formación humana integral. La maestra Amelia Fiel, jefa de la DCSyH, presentó la trayectoria de la ponente y subrayó su compromiso sostenido con la promoción de la lectura.

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha se articula en torno al universo del "libro", lo que la convierte en una profunda reflexión metaliteraria sobre el acto mismo de leer: "No hay tema más adecuado para celebrar el día del libro que hablar de esa genialidad de ser humano que fue Miguel de Cervantes Saavedra", afirmó la ponente. Esta novela —agregó—, aborda una multiplicidad de temas y sitúa la lectura como eje estructural: don Quijote surge de su inmersión en los libros de caballerías. "Si no hay lectura, no hay don Quijote", puesto que Alonso Quijano se transforma en caballero andante mediante la literatura caballeresca, lo que evidencia el carácter activo de la lectura como proceso formativo que impulsa a la acción, lo orienta hacia la bondad, la belleza y la justicia, y lo conduce a perseguir esos ideales. La maestra reconstruyó el complejo «mundo del libro» que Cervantes configura en su obra —lectores, autores, bibliotecas, crítica literaria, traducción e imprenta—, lo cual permite comprender la novela no solo como narración, sino como una reflexión sobre los mecanismos de producción, circulación y recepción de la literatura.

La conferencia mostró que El Quijote no es solo una novela, sino un tratado metaliterario adelantado a su tiempo. Cervantes construye un universo donde el libro aparece como objeto físico (bibliotecas, imprentas), como tema de debate crítico (el escrutinio) y como artificio narrativo (autores ficticios, traductores infieles, plagios). Cada capítulo invita al lector a reflexionar sobre cómo se crea, se difunde y se recibe la literatura.

En un entorno marcado por la censura de la Inquisición, la maestra explicó la locura como recurso narrativo que le permite a Cervantes expresar verdades y protegerse, cuyos "intervalos lúcidos" defienden principios éticos. Otro segmento que destacó fue el episodio del "Donoso escrutinio" de la biblioteca de don Quijote, una temprana lección de crítica literaria —señaló—, pues Cervantes evalúa allí obras y géneros con criterios precisos, y ofrece una suerte de manifiesto sobre los límites y virtudes de la ficción.

También abordó la modernidad y las innovaciones narrativas de la novela: historias intercaladas, el constante juego entre ficción y realidad ("son una y la misma cosa"), personajes que leen la propia obra, la estructura autorreflexiva (la cual genera un diálogo permanente del texto consigo mismo y con sus lectores), la elaborada construcción de la figura del autor (personaje, "padrastro" de su protagonista) y la multiplicidad de niveles narrativos (autor ficticio y un traductor), una estrategia que enriquece las capas de lectura. Respecto a la publicación apócrifa, comentó con ironía: "Hay que agradecerle a Avellaneda su plagio", pues motivó a Cervantes a escribir una continuación más compleja.

En cuanto a la representación de la imprenta dentro de la novela, la académica expresó: "El Quijote es un libro que nos habla de cómo se hacen los libros", y destacó la vigencia de esas prácticas editoriales. Al concluir, subrayó que esta obra revela el impacto decisivo de la lectura en la vida humana. "Leer por leer no tiene sentido; lo importante es que la lectura nos transforme", dijo al invitar a la comunidad universitaria a aproximarse a Cervantes sin prejuicios y a redescubrir la obra desde perspectivas renovadas. Retomando a Carlos Fuentes, quien consideró a El Quijote como el mejor embajador de la lectura, formuló un llamado: "Dejémonos transformar por la lectura", dado que sólo así se podrá construir una sociedad más crítica, sensible y consciente de su entorno.

Al término del evento, la maestra Amelia Fiel agradeció la participación de la ponente y reiteró su labor como promotora del hábito lector en la Facultad de Ingeniería. "Esta conferencia es una invitación a que celebremos el día del libro todos los días", afirmó. La sesión concluyó con un espacio para preguntas del público y la entrega de libros y rosas, en apego a la tradición. De este modo, la lección central de la maestra Cuairán Ruidíaz trasciende el análisis académico: la lectura que no transforma es estéril. Frente a la pasividad digital, El Quijote nos reclama una lectura activa, capaz de impulsarnos hacia la bondad, la belleza y la justicia. Celebrar el día del libro todos los días implica, entonces, aceptar que los libros nos reescriben tanto como nosotros los leemos. Más allá del festejo puntual, este tipo de iniciativas reafirma el papel de la Universidad como un espacio donde la lectura se convierte en experiencia formativa y crítica frente a los desafíos del entorno digital contemporáneo.