
Con el propósito de acercar al estudiantado a los desafíos reales que enfrentan las comunidades del país y fortalecer la vinculación entre la academia y la sociedad, el Departamento de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (DISA) organizó el Concurso de Alcantarillado de Valle del Potrero, La Marquesa, y la presentación de los equipos finalistas el pasado 12 de junio en el auditorio Sotero Prieto.
La iniciativa forma parte del proyecto 1B Revitalización del Servicio Social del Plan de Desarrollo 2023-2027 de la Facultad de Ingeniería, cuyo objetivo es vincular el conocimiento académico con las necesidades reales de comunidades. El acto inaugural estuvo presidido por el maestro Octavio García Domínguez, jefe de la División de Ingenierías Civil y Geomática (DICyG); la doctora Alejandra Amaro Loza, coordinadora del Comité de Medio Ambiente y Sustentabilidad del Colegio de Ingenieros Civiles de México; las maestras Marisol Alfonso Romero, jefa del DISA, y Claudia Elisa Sánchez Navarro, coordinadora de Servicio Social de la DICyG, así como Francisco Ramírez Torres, en representación de la comunidad agraria de San Pedro y San Pablo Atlapulco.
La maestra Marisol Alfonso explicó que esta iniciativa surgió de una solicitud realizada por habitantes y locatarios de Valle del Potrero sobre la necesidad de mejorar las condiciones de saneamiento de la zona, al ser de uso recreativo, y de encontrar alternativas para el manejo y tratamiento de las aguas residuales. Tras recibir la petición, profesorado del DISA realizó una visita para conocer las condiciones existentes, dialogar con los habitantes, observar el funcionamiento de las instalaciones y comprender los retos que afrontan: el uso de fosas sépticas individuales, descargas hacia escurrimientos superficiales y posibles afectaciones al suelo y a cuerpos de agua cercanos, situación relevante debido a que la zona depende en gran medida del turismo. Fue entonces cuando identificaron una valiosa oportunidad para vincular el aprendizaje con una problemática de impacto social.
Como respuesta, se planteó una estrategia integral dividida en dos etapas. La primera consiste en el diseño de un sistema de alcantarillado sanitario que permita conectar y conducir adecuadamente las aguas residuales generadas por los establecimientos de la zona. La segunda contempla el diseño de una planta de tratamiento de aguas residuales, proyecto que será desarrollado el próximo semestre por estudiantes de la asignatura Tratamiento de Aguas Residuales. De los seis grupos de la materia de Alcantarillado Sanitario y Pluvial, cuatro —a cargo de los maestros Elio Manuel Pimentel Álvarez y Mario Alberto Arellano Ceciliano— decidieron integrarse a la iniciativa, lo que representó la participación de 110 estudiantes. Tras una etapa rigurosa de evaluación, cuatro equipos (uno de cada grupo) avanzaron a la final.
De las aulas al trabajo de campoA lo largo del semestre, las y los estudiantes realizaron levantamientos de información, análisis técnicos, diseños preliminares y discusiones que les acercaron a escenarios reales y a la práctica profesional. Los cuatro equipos finalistas contaron con 20 minutos para exponer sus propuestas ante el jurado conformado por la maestra Alejandra Medina Arévalo y los maestros Cristian Emmanuel González Reyes y Gabriel Salinas Calleros, docentes de la DICyG. Los criterios de evaluación incluyeron el análisis técnico, el uso de información territorial y fuentes oficiales, el diseño del proyecto, las herramientas empleadas, la calidad de los planos, la elaboración del presupuesto base, claridad en la exposición y dominio del tema.
En su mensaje previo a la presentación de los proyectos, la doctora Alejandra Amaro destacó la importancia de desarrollar proyectos de ingeniería con responsabilidad social y ambiental, enfatizando que la misión de las y los ingenieros es servir a las personas y a generaciones futuras. Por su parte, la maestra Claudia Sánchez recordó que el servicio social representa una oportunidad para aplicar los conocimientos adquiridos en beneficio de la sociedad.
En representación de los locatarios, Francisco Ramírez agradeció el acompañamiento de la Facultad de Ingeniería en el interés comunitario por cuidar el medio ambiente en una zona donde el 80 por ciento de sus habitantes viven del turismo, y reconoció el trabajo realizado por las y los estudiantes. Finalmente, el maestro Octavio García, quien lidera el proyecto Revitalización del Servicio Social, celebró la iniciativa impulsada por el DISA y subrayó que este tipo de iniciativas sientan bases importantes para la formación del alumnado y para la labor que realiza la Universidad.
Un paso hacia la soluciónTras la deliberación, el jurado otorgó el primer lugar al grupo 4, integrado por Abril Sarahí, Diana Barrera, Lorena Chávez, Romeo Jiménez, Osvaldo Miguel, Gustavo Morales, Jesús Navarrete, Alexander Ocampo, Christian Peña, Belén Sánchez, Jennyfer Sánchez y Elvia Sosa.
La maestra Marisol Alfonso hizo un reconocimiento a los maestros Manuel Pimentel y Mario Arellano por el acompañamiento a sus alumnos para el diseño de los proyectos, y señaló que el concurso trascendió la evaluación académica al demostrar que la ingeniería puede convertirse en una herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas. "Detrás de cada cálculo y diseño existen comunidades que merecen acceso a servicios dignos, a un ambiente sano y a mejores condiciones de desarrollo", afirmó.