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Vida Académica
2026-06-16
Salud mental, reto colectivo
La salud mental trasciende a la ausencia de enfermedad: constituye una condición que afecta a la vida personal.
Por: M. Ed. Aurelio Pérez-Gómez
Fotografía: Eduardo Martínez Cuautle
Comunicafi
Intervención de la doctora Brenda Gallegos Trujillo

El martes 16 de junio, durante la inauguración del 15° Coloquio de Modelos de Intervención Áulica, el Seminario Permanente de Pedagogía en Ingeniería (SPPI) de la Facultad organizó la mesa redonda Identificar, apoyar y transformar: retos de la salud mental académica. Su objetivo central fue reflexionar sobre las condiciones que favorecen el bienestar, el aprendizaje y el desarrollo integral de estudiantes y docentes.

La sesión fue inaugurada por la doctora Evelyn Salazar Guerrero, presidenta del SPPI, y moderada por el maestro Juan Carlos Cedeño Vázquez, titular de la Coordinación de Programas de Atención Diferenciada para Alumnos (COPADI). Participaron como panelistas las doctoras Brenda Gallegos Trujillo, con más de 35 años de experiencia en psicoanálisis y psicoterapia, y Bárbara Elizabeth Sánchez Palacios, médica cirujana con experiencia en primeros auxilios psicológicos; asimismo, las maestras Claudia Loreto Miranda, secretaria de Apoyo a la Docencia (SAD) de la Facultad de Ingeniería, y Claudia Margarita Pérez Ruiz, psicóloga adscrita a la Secretaría del Posgrado e Investigación.

La primera cuestión invitó a las especialistas a definir el concepto de salud mental en el ámbito universitario. La doctora Gallegos Trujillo afirmó que el malestar emocional no suele reconocerse con la misma naturalidad que la enfermedad física. "La salud mental va más allá del aula, va hacia las familias, hacia la sociedad, hacia las comunidades, hacia un país entero", señaló. Desde filosofías como el budismo y el taoísmo, propuso reconocer la impermanencia de los pensamientos, las relaciones y la vida misma como herramienta fundamental para cultivar el bienestar.

Por su parte, la maestra Loreto Miranda subrayó que la salud mental del estudiantado implica la capacidad de aprender, adaptarse a situaciones cambiantes, manejar el estrés cotidiano y recuperarse de los fracasos. "El aprendizaje no ocurre al margen de las emociones", aseveró, y enfatizó que quienes desean contribuir al bienestar de los demás también deben atender su propia salud mental. La maestra Pérez Ruiz contextualizó el tema a partir de las características de las generaciones actuales: estudiantes nativos digitales con alta estimulación visual, atención fragmentada y menor tolerancia a la frustración, frente a docentes que transitan del mundo analógico al digital. Destacó que la salud mental "posee una gama de aspectos positivos como la felicidad, el funcionamiento cognitivo y el significado que le damos a nuestra vida". La doctora Sánchez Palacios agregó que la salud mental es "un recurso activo" que permite intervenir — como tercero o como protagonista — para construir bienestar en los ámbitos social, académico, emocional y físico, además de alertar sobre estudiantes que aparentan estar bien, pero ocultan señales de alarma.

Respecto a las medidas preventivas y correctivas, la doctora Gallegos Trujillo recomendó la meditación como herramienta central, con más de 2 mil años de historia y respaldada actualmente por el mindfulness. "La meditación no es poner la mente en blanco; la meditación es observar tu mente", explicó, e invitó a incorporar estas prácticas de manera grupal en bibliotecas y espacios universitarios.

Después, la maestra Loreto Miranda presentó el Programa de Salud Mental de la Facultad de Ingeniería, el cual pertenece a la SAD, y aclaró un malentendido frecuente: "Cuidar la salud mental no significa disminuir la exigencia académica". Este programa, con dos años de operación, articula acciones de prevención, fortalecimiento y acompañamiento mediante campañas de sensibilización, ferias, conferencias, talleres, recursos en línea y prácticas alternativas como sesiones de meditación y respiración. Sin embargo, reconoció que solo tres profesionales atienden la demanda de toda la población de la facultad, lo que resulta insuficiente. La maestra Pérez Ruiz complementó al señalar que la regulación y la inteligencia emocionales — cuyo concepto desarrolló Daniel Goleman, practicante de meditación — constituyen competencias esenciales con impacto directo en el desempeño y el bienestar. La doctora Sánchez Palacios instó al personal académico a preguntarse qué están haciendo por su propio bienestar antes de intentar apoyar a otros: "No podemos hacer más allá por otra persona si no hacemos lo suficiente por nosotros mismos."

Al analizar la accesibilidad de los apoyos institucionales, las panelistas coincidieron en que los recursos, aunque crecientes, siguen siendo insuficientes frente a la demanda. La maestra Loreto Miranda identificó tres barreras principales: el estigma ("pedir ayuda se interpreta aún como señal de debilidad"), el desconocimiento de los servicios disponibles y una cultura de autosuficiencia que lleva a los estudiantes a postergar la búsqueda de ayuda hasta momentos de crisis. Precisó que "solo uno de cada cinco estudiantes con depresión busca ayuda profesional". La doctora Sánchez Palacios añadió que el sistema de salud está saturado y que las citas de seguimiento pueden espaciarse meses, lo que rompe la continuidad del proceso terapéutico.

Por último, la pregunta final se centró en los conocimientos básicos que deben poseer los docentes para identificar señales de alerta. La doctora Sánchez Palacios sintetizó cuatro dimensiones de observación: emocional, conductual, académica y física. Recomendó atender patrones colectivos — ausentismo creciente, fricción entre pares, desorganización en equipos de trabajo — más que intentar vigilar a cada estudiante de manera individual. La maestra Loreto Miranda enfatizó que el docente debe reconocer sus alcances y límites: su función es detectar, escuchar y canalizar, no diagnosticar ni aconsejar en asuntos personales. "Generar un ambiente de respeto y de confianza, incluso confianza para equivocarse, eso sí lo podemos hacer", afirmó. La doctora Gallegos Trujillo invitó a estar atentos a la irritabilidad, la apatía, las alteraciones del sueño, el aislamiento y el bajo rendimiento, pues incluso los estudiantes más extrovertidos pueden ocultar un profundo malestar. La maestra Pérez Ruiz concluyó con una recomendación práctica: antes de emitir juicios, preguntar con empatía: "¿Te puedo ayudar en algo?"

La mesa concluyó con una meditación guiada — Anapanasati o seguimiento consciente de la respiración — conducida por la doctora Gallegos Trujillo. Finalmente, el maestro Cedeño Vázquez cerró el encuentro al recordar que "la salud mental es una responsabilidad colectiva que involucra a estudiantes, docentes, autoridades e instituciones", y que la identificación temprana y el acompañamiento adecuado resultan elementos fundamentales para favorecer el bienestar y el aprendizaje en la comunidad universitaria.