
La Facultad de Ingeniería (FI-UNAM) despidió a su generación 2022 por todo lo alto con el reconocimiento de sus mejores promedios y trabajos de titulación, en una ceremonia celebrada el pasado 18 de junio en el auditorio Javier Barros Sierra, frente al doctor José Antonio Hernández Espriú, director, la maestra Abigail Serralde Ruiz, secretaria General, el ingeniero José Manuel Bahamonde Peláez, presidente de la Sociedad de Exalumnos, y la maestra Teresa Jessie Cervantes Quiroz, coordinadora de la Asamblea de Generaciones de esta institución.
La mención honorífica es una distinción que se otorga a aquellos trabajos escritos con réplica oral que sobresalen por su calidad, y cuyos autoras o autores cumplen con un promedio mínimo de nueve, no tienen asignaturas reprobadas y concluyeron sus estudios dentro del tiempo reglamentario. De los más de mil estudiantes que en promedio se titulan anualmente, este año cuarenta se hicieron acreedores a este galardón.
En este mismo evento fueron laureados con el diploma de aprovechamiento los tres mejores promedios de cada licenciatura, siempre y cuando éste fuera mínimo de nueve. Adicionalmente, se hizo entrega de la medalla Gabino Barreda, una circunferencia de plata adornada con un listón azul marino y un broche tricolor, reservada para los primeros lugares de entre estas sobresalientes trayectorias académicas.
De estos jóvenes ingenieros e ingenieras, en la generación 2022 destacó Antonio Talavera Montenegro, egresado de Mecatrónica con un promedio perfecto de diez, quien se sentó en el presídium en representación de los condecorados. Durante su intervención, celebró la educación que, de manera conjunta, edifican profesorado y personal administrativo y técnico en favor del futuro de México, y que tras semestres de esfuerzo el camino recorrido, el empeño y el compromiso se materializan en brillantes profesionistas listos para probar su creatividad y conocimientos. Finalmente, el ingeniero agradeció a quienes fueron parte fundamental del proceso: familia, amigos, compañeros y maestros. "Lo aprendido, lo vivido y lo superado apenas son el inicio de lo que aún podemos construir", concluyó.
Para cerrar la ceremonia, el doctor Hernández Espriú se dirigió a los asistentes con palabras de admiración y júbilo por presenciar el desarrollo de talentos de calidad excepcional, dispuestos a dar siempre lo mejor, y que servirán de inspiración para el alumnado del futuro. Señaló que detrás de cada promedio hay disciplina, constancia y entrega, además de momentos difíciles, sacrificios y personas de apoyo, dado que ningún logro se alcanza en soledad. "Lo más valioso será la manera en que ejerzan: con la dignidad, espíritu de servicio a la sociedad, sensibilidad e integridad que caracterizan a la Facultad de Ingeniería; la excelencia que demostraron en las aulas cobra verdadero sentido cuando se vuelca hacia los demás" exhortó.