
En la sesión de clausura del XV Coloquio Modelos de Intervención Áulica del Seminario Permanente de Pedagogía en Ingeniería, el pasado 18 de junio, se llevó a cabo la conferencia El futuro del espacio ultraterrestre y las capacidades para desarrollar tecnología del doctor Salvador Landeros Ayala, con el propósito de compartir experiencias en telecomunicaciones y reflexionar sobre las capacidades que deben desarrollar las ingenieras e ingenieros mexicanos para avanzar en tecnología espacial. El encuentro tuvo lugar en el Aula Magna de Ciudad Universitaria y fue moderado por el doctor Víctor García Garduño, profesor de la División de Ingeniería Eléctrica.
El doctor Landeros Ayala es ingeniero mecánico electricista egresado de la Facultad de Ingeniería, maestro en Ciencias por la Universidad de Pensilvania y doctor en Telecomunicaciones por la UNAM. Con más de 40 años como docente en la División de Ingeniería Eléctrica, es coautor de tres libros, autor de 100 artículos en revistas nacionales e internacionales y miembro de la Academia de Ingeniería de México y de la Academia Panamericana de Ingeniería. Entre noviembre de 2019 y enero de 2025 se desempeñó como director general de la Agencia Espacial Mexicana (AEM); desde entonces ocupa el cargo de profesor titular. Su trayectoria internacional incluye una estancia como profesor visitante en la Universidad Politécnica de Madrid, y ha recibido distinciones como el Premio Ayume a la excelencia profesional, el Premio Nacional de Ingeniería del Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas y el IAF Distinguished Service Award, presented by the International Astronautical Federation, otorgado en París.
El conferencista estructuró su exposición en torno a cinco grandes ejes: telecomunicaciones satelitales, observación de la Tierra, exploración espacial, cohetes y bases de lanzamiento, y tres líneas transversales —desarrollo de talento, desarrollo industrial y cooperación internacional—. En materia de telecomunicaciones, explicó que México cuenta con cuatro posiciones orbitales geoestacionarias y seis satélites activos, pero que dos de ellos —Morelos 3 y Bicentenario— agotarán su vida útil entre 2032 y 2034, mientras que la posición orbital 113 ya perdió uno de sus satélites. Ante la presión de constelaciones de órbitas bajas como Starlink y Amazon, señaló que la solución estratégica es "un satélite en banda Ka de haces múltiples", capaz de ofrecer entre 200 y 1,000 Gbps frente a los 4 Gbps de los satélites tradicionales, lo que permitiría conectar a millones de mexicanos en localidades remotas a un costo viable. "Las estaciones terrenas en estos nuevos satélites de banda Ka son muy económicas", añadió, lo cual refuerza la pertinencia de esa tecnología para el país.
En observación de la Tierra, el ponente destacó que solo desde el espacio pueden monitorearse 27 de los 50 elementos que contribuyen al cambio climático, y recordó el uso de imágenes satelitales para dimensionar los daños del huracán Otis en Acapulco: "Con las imágenes satelitales se pudo dimensionar la tragedia; la parte roja era lo destruido, la anaranjada, lo dañado", ilustró. Mencionó el Observatorio del Clima y la Composición Atmosférica de la UNAM —el único en América Latina— y el proyecto de telemetría animal para rastrear mamíferos marinos en coordinación con la NASA. Respecto a la exploración espacial, recordó la misión Colmena al ser lanzada a bordo del vehículo Astrobotic en el cohete Atlas V: aunque no logró aterrizar en la Luna, "fue un éxito; no hay que desanimarse, porque se aprendió muchísimo". Colmena 2, en construcción en el Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, se prevé que sea lanzada en 2027. También evocó la contribución del investigador Rafael Navarro en las misiones Curiosity a Marte y la firma de convenios con la estación espacial comercial Axiom para posibilitar experimentos, entrenamiento o la participación de un astronauta mexicano.
La segunda parte de la conferencia giró en torno a las capacidades necesarias para desarrollar tecnología, durante la cual el doctor señaló que en 2023 México registró menos de 1,000 patentes, frente a las decenas de miles de China, Corea y Alemania, y atribuyó este rezago a la falta histórica de apoyo gubernamental y al consecuente desinterés de la comunidad académica. "Desde hace décadas, nuestros gobiernos no han entendido la importancia de la ciencia y la tecnología para el desarrollo", lamentó. Subrayó que la innovación no termina en el laboratorio: "La innovación tiene que ir hasta la parte comercial; es un ciclo completo, desde la idea hasta la comercialización".
Para revertir esta tendencia, propuso fortalecer la vinculación entre universidades y empresas de forma cotidiana —no esporádica—, fomentar el emprendimiento desde los primeros semestres y aprovechar los más de 53 grupos universitarios que desarrollan cohetes experimentales en 49 instituciones de 22 estados. Destacó que la delegación de jóvenes mexicanos es siempre la más numerosa en el Congreso Astronáutico Internacional, una señal inequívoca del talento disponible. Cerró su intervención con una invitación a leer su libro recién publicado, Misión posible: de la plaza a las estrellas, y con unas palabras de Einstein que guiaron toda su exposición: "Los científicos investigan lo que ya existe, mientras que los ingenieros crean lo que nunca ha existido".