
La Secretaría de Apoyo a la Docencia, a través de la Coordinación de Atención Diferenciada para Alumnos (COPADI) de la Facultad de Ingeniería, llevó a cabo la Jornada de Capacitación para Tutoras y Tutores con el propósito de fortalecer las competencias y estrategias de quienes acompañan la trayectoria académica y personal del estudiantado de primer ingreso. El evento, inaugurado en el marco del ciclo escolar en curso, contó con la presencia en el presídium de las maestras Abigail Seralde Ruiz, secretaria General de la Facultad de Ingeniería; Claudia Loreto Miranda, secretaria de Apoyo a la Docencia; y la doctora Ingrid Vargas Huicochea, médica psiquiatra e investigadora de tiempo completo del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM, quien impartió la conferencia magistral de apertura.
En su mensaje inaugural, la maestra Seralde Ruiz reconoció el valor de la labor tutorial dentro de la comunidad universitaria: "La tutoría representa una estrategia de acompañamiento cercana y formativa que permite orientar, escuchar, identificar necesidades y, cuando es necesario, canalizar oportunamente situaciones que podrían afectar el desarrollo académico o el bienestar de nuestros estudiantes", afirmó. De igual manera, subrayó que una conversación oportuna, una orientación adecuada o simplemente la escucha atenta "hace la diferencia para que la o el estudiante encuentre alternativas, recupere la motivación o confirme e incluso modifique el camino que lo conduzca hacia su futuro profesional".
A su vez, la maestra Loreto Miranda destacó que ser tutor implica mucho más que orientar en aspectos académicos: "Significa acompañar, escuchar, motivar y ayudar a que las y los alumnos encuentren los recursos necesarios para enfrentar los retos de su formación universitaria". La maestra convocó a los asistentes a participar activamente durante la jornada y a aprovechar el espacio de aprendizaje colectivo, pues "la riqueza de ésta dependerá, en gran medida, de las aportaciones y reflexiones de quienes hoy nos acompañan".
La conferencia magistral, intitulada La generación que llega: quiénes son, qué viven y qué necesitan nuestros estudiantes de primer ingreso, estuvo a cargo de la doctora Vargas Huicochea, investigadora nacional nivel I y autora de los libros Salud Mental y Psiquiatría: todo lo que siempre habías querido saber y no te atrevías a preguntar y del Manual de investigación en salud mental: una guía práctica. A lo largo de su intervención, la especialista trazó un panorama del perfil neurobiológico, emocional y social de las generaciones que actualmente ingresan a la educación superior, con énfasis en los desafíos que enfrentan tutores y docentes para acompañarlas de manera efectiva.
La ponente explicó que el estudiante universitario de reciente ingreso es, biológicamente, "un sistema límbico ambulante", lleno de emoción e impulso, pero con una corteza prefrontal aún inmadura: "El cerebro humano no madura sino hasta los 24 o 25 años —advirtió —, lo que significa que los tutores deben asumir una función reguladora: ustedes serán su corteza prefrontal accesoria". Esta condición neurobiológica se combina, señaló, con la hiperestimulación digital, que ha entrenado a las nuevas generaciones para no sostener la atención: "Lo que hacía incluso en mis clases ya no me va a servir. Hay que renovarse o morir".
En ese contexto, describió a los jóvenes actuales como habitantes de una "policrisis": enfrentan simultáneamente la irrupción de la inteligencia artificial, la ecoansiedad, la precarización laboral, la soledad en un entorno de hiperconexión y la incertidumbre vocacional. A ello se suma un fenómeno particular en las áreas STEM: el duelo por la pérdida del estatus de excelencia. Muchos estudiantes de ingeniería llegan a la universidad con promedios de 9.5 o 10, acostumbrados a ser reconocidos como los mejores de su generación, y al enfrentarse a un entorno altamente competitivo experimentan una crisis de identidad profunda: "De repente piensan ¡no soy nadie! ¡no puedo!, ¡no sirvo para esto!, ¡no sé si me llamaron a mí!", ilustró la conferencista. Detrás de la apatía o el ausentismo, advirtió, puede haber "fatiga extrema, mucho miedo y un temor paralizante".
Frente a este panorama, la ponente trazó con claridad el perfil del tutor efectivo: no es profesor, ni psicoterapeuta, ni figura parental, ni amigo. Es un acompañante del espacio escolar cuya primera herramienta es la escucha sin juicio. La especialista recomendó sustituir frases como: "Te entiendo" —que pueden resultar invalidantes — por expresiones como: "Me puedo imaginar que está siendo bien difícil" o "Tienes razón, es mucha carga", pues estas palabras contribuyen a calmar la respuesta de amenaza que los estudiantes de primer ingreso sostienen de manera casi permanente. La segunda herramienta es la normalización del fracaso: ayudar al estudiante a aprender del error sin trivializarlo ni dramatizarlo. La tercera consiste en saber derivar oportunamente a servicios especializados de salud mental cuando la situación supera el ámbito tutorial.
También instó a los tutores a ayudar a sus tutorados a encontrar sentido en lo que estudian, tendiendo puentes entre los contenidos abstractos y su aplicación en la vida real. "Eso es lo que hacemos: ayudamos a que construyan una motivación real, les ayudamos a hacer el puente entre el pizarrón y la vida", sintetizó la investigadora. Al concluir su participación, la doctora Vargas Huicochea subrayó la misión compartida de la comunidad docente: "La ingeniería con un rostro humano, formar profesionales integrales y, a la par, formar seres humanos plenos".
La Jornada de Capacitación para Tutoras y Tutores continuó con talleres especializados en los salones asignados a cada grupo participante, como parte del Programa Institucional de Tutoría de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.