
Los pasados 17 y 18 de junio, la Facultad de Ingeniería (FI-UNAM), a través de la Secretaría General y la Unidad Integral de Género (UIG-FI), llevó a cabo el curso Igualdad y No Discriminación en los Procesos de Selección Académica, impartido por el maestro Rubén Hernández Duarte, responsable de la Dirección de Políticas de Igualdad y No Discriminación de la Coordinación para la Igualdad de Género-UNAM. Dirigido a integrantes del Consejo Técnico, el curso tuvo como objetivo fortalecer los criterios de evaluación y contratación académica desde una perspectiva de igualdad de género, para consolidar procesos más justos, transparentes y acordes con los derechos humanos en el ámbito universitario.
En el inicio del curso, la doctora Ana Carrera Aguilar, titular de la UIG-FI, destacó que Ingeniería es la primera entidad en implementar este curso, el cual refuerza el compromiso institucional con la igualdad sustantiva en los procesos de selección de la planta académica. Por su parte, la maestra Abigail Serralde Ruiz, secretaria General, subrayó la importancia de transversalizar la perspectiva de género en los procesos académicos, las comisiones auxiliares y el Consejo Técnico, al considerarlos espacios clave para consolidar una cultura institucional basada en la igualdad, la inclusión y la mejora continua.
Durante las sesiones, el maestro Hernández Duarte explicó que la igualdad y la no discriminación son derechos humanos de cumplimiento obligatorio, y que la igualdad de oportunidades implica reconocer las desigualdades estructurales que influyen en las trayectorias académicas. En este sentido, señaló que la política institucional en la materia busca fortalecer los procesos de contratación mediante criterios de equidad y diversidad que complementan el mérito académico, atendiendo a grupos históricamente discriminados. Asimismo, destacó que las políticas de paridad y las acciones afirmativas son medidas temporales orientadas a corregir desigualdades históricas y a ampliar la participación en la vida universitaria, lo que además enriquece la producción de conocimiento al incorporar diversas perspectivas.
El especialista explicó que, con base en estudios internacionales, los sesgos implícitos continúan influyendo en los procesos de evaluación; como ejemplo, refirió el experimento "John y Jennifer" (Universidad de Yale, 2012), en el que un mismo currículum recibió valoraciones distintas dependiendo del género asignado a la persona postulante, favoreciendo al perfil masculino: "Este caso evidencia la persistencia de estereotipos en el ámbito académico y su impacto en la toma de decisiones", precisó. Para contrarrestar esas prácticas, el especialista propuso fortalecer la reflexión de quienes evalúan, el análisis de los contextos profesionales y la valoración de la diversidad en los equipos de trabajo, así como considerar la "edad académica" para contextualizar las trayectorias, incorporando posibles interrupciones por maternidad, paternidad o motivos de salud.
En materia de contratación, subrayó la importancia de partir de diagnósticos institucionales, con perfiles y criterios claros, convocatorias transparentes, accesibles y con lenguaje incluyente que favorezcan la participación de grupos subrepresentados, además de asegurar que la objetividad, la imparcialidad, la honestidad y el respeto orienten la toma de decisiones, junto con la adecuada gestión de conflictos de interés y la eliminación de preguntas invasivas en entrevistas. Asimismo, destacó la estandarización de currículums, el uso de formatos estructurados y la homologación de cartas de recomendación como herramientas para comparar trayectorias de manera más equitativa. Aseveró que la implementación de estas medidas requiere ajustes institucionales: integración de comités evaluadores diversos y capacitados, incorporación de criterios de igualdad en los procesos de evaluación y reconocimiento del trabajo en materia de igualdad de género dentro de la vida universitaria.
En entrevista, el maestro Hernández Duarte destacó que el curso cumplió satisfactoriamente sus objetivos, pues las y los participantes mostraron apertura y disposición para incorporar herramientas para mejorar los procesos de evaluación y selección académica. En tanto, algunas y algunos docentes coincidieron en que este espacio permitió clarificar la responsabilidad del Consejo Técnico y de los órganos colegiados en la detección de sesgos inconscientes que influyen en la toma de decisiones, así como en la implementación de herramientas para prevenir prácticas discriminatorias en su labor de evaluación y selección del personal (doctora María del Pilar Corona Lira, DIMEI). Asimismo, se destacó la importancia de redactar convocatorias claras y transparentes, especialmente en áreas y disciplinas como las STEM, donde persisten retos en materia de equidad (doctor Miguel Moctezuma Flores, DIE).