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Cultura y deportes
2026-09-01
Intersector une ingeniería y humanidades
Las mesas del coloquio exploraron la escucha, el olfato y usos no productivos de la computadora desde el arte.
Por: M. Ed. Aurelio Pérez-Gómez
Fotografía: Antón Barbosa Castañeda
Comunicafi
Intervención de la doctora Susana González Aktories

La Facultad de Ingeniería (FI-UNAM) inauguró el pasado primero de septiembre, en el auditorio Javier Barros Sierra, la tercera edición del Coloquio Intersector: Ingeniería, Arte y Humanidades, organizado de manera conjunta por la División de Ciencias Sociales y Humanidades (DCSyH-FI), el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y el Posgrado en Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (UAM-I), y dirigido a la comunidad estudiantil, especialistas y al público en general.

En el acto inaugural, la maestra Amelia Guadalupe Fiel Rivera, jefa de la DCSyH-FI, dio la bienvenida a las comunidades académicas presentes; reconoció el esfuerzo de las entidades organizadoras, especialmente de los coordinadores del coloquio, Luis Gabutti Alarcón y Rafael Rodríguez Victoria, así como la participación de las y los ponentes y de quienes moderaron las mesas. Al explicar el sentido de la palabra "Intersector" —un cruce, pero también un espacio de transformación—, destacó que los grandes desafíos actuales exigen distintas perspectivas, sensibilidad, imaginación y colaboración. Sostuvo que "la ingeniería transforma las formas de vida y requiere también comprender a las personas y sus contextos", y que la formación integral del estudiantado implica cultivar "el pensamiento crítico, la creatividad, la comunicación, la sensibilidad y la responsabilidad social". Con este mensaje, declaró inaugurada la tercera edición del coloquio.

Rafael Rodríguez Victoria recordó que el coloquio Intersector surgió del Seminario Crítico de Investigación en Filosofía y Literatura, diseñado en conjunto por la UAM-I y el Instituto de Investigaciones Filológicas; agradeció la presencia del estudiantado durante la jornada y lo invitó a formular preguntas al final de cada mesa. A continuación, Luis Gabutti Alarcón aludió al espíritu de la última mesa, que reflexionó sobre el privilegio que en los contextos actuales se concede a la productividad y la eficacia: "también merece la pena un momento de quietud, para descansar un poco". Concluyó subrayando que las tres mesas presentan proyectos que "nos reencuentran con nosotros mismos y con una tradición".

En la primera mesa, Tecnologías de la escucha, participaron la profesora Myrna Ortega Morales, secretaria de Extensión y Proyectos Digitales de Difusión Cultural-UNAM, y el doctor Francisco Javier Rivas Mesa (Tito Rivas), director de la Fonoteca Nacional, bajo la moderación de la doctora Susana González Aktories, académica de la Facultad de Filosofía y Letras, quien precisó que la mesa invita a reconocer que la escucha no es solo una capacidad sensorial, sino también una práctica técnica, cultural y humana. El ponente compartió con el estudiantado registros sonoros históricos, entre ellos la grabación más antigua realizada en México (1898) y el primer registro sonoro de la historia (1860). La profesora Ortega Morales, por su parte, presentó los proyectos Descarga Cultura, Grandes Maestros y Cultura en Directo de la UNAM, plataformas gratuitas de contenidos culturales dirigidas a la comunidad universitaria.

La segunda mesa, titulada Ingeniería olfativa, contó con la participación de Carolina Van Waeyenberge e Ignacio Pérez Sertucha y fue moderada por Rafael Rodríguez Victoria. La propuesta planteó una aproximación al sentido del olfato, pocas veces incorporada a la conversación sobre ciencia y tecnología, y abrió preguntas sobre la percepción, la memoria, la materia, el ambiente y el diseño de experiencias. Al colocar este sentido en el centro de la reflexión, la mesa amplió la mirada sobre las formas en que la ingeniería puede relacionarse con experiencias cotidianas y con dimensiones de la percepción que suelen quedar fuera de los enfoques tecnológicos convencionales.

El coloquio concluyó con la tercera mesa, Ingenierías efímeras. Formas no productivas de usar las computadoras, con la participación de María Melissa Cerrillo Moreno y Canek Zapata, bajo la moderación de Rodolfo Mata Sandoval. Las y los participantes propusieron pensar las computadoras más allá de su utilidad inmediata, la eficiencia y la productividad, para explorar sus posibilidades creativas, experimentales, lúdicas y artísticas. La reflexión ofreció una mirada distinta sobre estos dispositivos: no únicamente como herramientas destinadas a resolver tareas o incrementar la productividad, sino también como medios para experimentar, crear y establecer otras formas de relación con la tecnología. La diversidad de temas permitió acercarse a la tecnología desde otros ángulos y reconocer que las herramientas, los sentidos y las prácticas cotidianas también pueden convertirse en objetos de análisis y creación. De este modo, las actividades favorecieron una conversación abierta entre saberes y mostraron nuevas posibilidades para comprender el quehacer ingenieril desde una perspectiva amplia, crítica y vinculada con la experiencia humana.

En conjunto, las tres mesas invitaron a la comunidad universitaria a escuchar, percibir, experimentar e imaginar, y demostraron que la ingeniería puede dialogar con lo sensible, la memoria, el cuerpo, el juego y la creación artística, sin disminuir el rigor científico ni la formación técnica, señaló la maestra Fiel Rivera. Desde perspectivas distintas, el coloquio propició un encuentro entre disciplinas que habitualmente se abordan por separado y destacó la importancia de incorporar la sensibilidad, la imaginación y la reflexión crítica a la formación de quienes ejercerán la ingeniería. Así, Intersector planteó un espacio para reconocer que el conocimiento tecnológico también puede enriquecerse mediante el diálogo con el arte y las humanidades.